La educación chilena se defiende

La educación no se vende, se defiende. Un eslogan que últimamente resuena en las calles de España, pero con un pasado reciente en otro lugar, al otro lado del charco.

Chile, 2011. La educación se financia en un 25% por el Estado, y el 75% restante por los hogares de los estudiantes. Así lo estableció la dictadura de Pinochet, y más de veinte años después continúa  sin apenas cambios.

Fue el 12 de Mayo cuando 15.000 personas salieron a la calle pidiendo una reforma real y en profundidad del sistema educativo. Y a partir de ahí, hasta noviembre del mismo año, las manifestaciones fueron creciendo en apoyo y admitiendo nuevas formas de protesta. Huelgas de hambre, “cacerolazos”, encierros, ciberactivismo, paros nacionales y un creativo etcétera.

Algunos lo llamaron la Primavera Chilena,  otros el Estudiantazo Chileno. Para casi todos, una de las movilizaciones más importantes desde el retorno de Chile a la democracia.

Pero volviendo al “creativo etcétera”:

Flash mobs de Michael Jackson, Lady Gaga o superhéroes y villanos, representaciones teatrales de  estudiantes guillotinados o de Dragon Ball Z, una página web para ilustrar las deudas de estudiar una carrera, o mensajes de Anonymous. Todo vale para luchar por una educación de calidad, y para contrarrestar la mala imagen que los violentos -y aislados-altercados suelen dar a la protesta en su conjunto. Por ejemplo, con esta peculiar guerra:

Ante las movilizaciones, el Gobierno siguió el legado de la dictadura con tímidas medidas y falsos intentos de diálogo que no llegaban ni de lejos a las exigencias planteadas por los estudiantes. Estudios demostraron que cerca de un 70 % de la población apoyaba las manifestaciones, mientras la opinión pública del Presidente -Sebastián Piñera- caía en picado, llegando a tener que hacerse un cambio de gabinete.

Poco más que decir, que el siguiente vídeo no diga ya:

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