Diario ilegal

El 2 de septiembre de 2013 encontré, en la sala de espera de cierto hospital madrileño, un diario abandonado. Estaba algo mojado, sucio, carcomido, escrito en francés, a veces en lírica y otras en prosa. Transcribo aquí unos fragmentos traducidos.

 

2/9/2013

Puta mierda. Puta mierda. Me duele el pecho. Me duele muchísimo. Dios, ni siquiera la tinta me alivia este dolor. Me ahogo. Como si alguien se hubiese subido a mi espalda y me estuviese estrangulando desde atrás. ¿Estoy llorando? El papel está mojado y no llueve. La gente me mira, nadie dice nada. Los veo como empañados. Joder. A lo mejor puedo ir a urgencias. Por el dolor. Ya llevo un año con este bloque de cemento en el pecho, y ésta es mi tercera crisis en lo que va de semana. Pero es la más fuerte. Sí, puedo ir a urgencias. Voy a ir, voy a ir solo. Puedo. Nadie me va a ayudar. Cabrones de mierda. Puedo hacerlo, lo sé. Puto asma. Puta mierda.

 

2/9/2011

Ésta es mi jungla, es mi Amazonas;

detrás de mí el Mercadona.

Semáforos que sufren

la estampida de zapatos en el asfalto.

Almas camufladas

en esquinas de edificios altos.

En mi regazo el sombrero

al que tiras tu dinero.

Carritos de supermercado pasan a mi lado.

La suciedad es el traje que cubre mi piel.

La sociedad es la mugre que cubre la tuya.

 

2/9/2010

En Senegal, cuando discutía con mis hermanos, iba a aplacar mis ganas de gritar en el silencio ligero de un bosquecillo cercano. Al bosque lo llamaba el Guardián de mi soledad. Cierto día, sin embargo, se deslizaron mis alaridos al aire frío del atardecer, como por un tobogán entre pecho y garganta . Bramaba por la cruda crueldad, por los troncos mutilados en un silencio pesado.

Cadáveres de árboles que resucitaron al tercer día y me acunaron flotando a la deriva con el resto de mis hermanos, quienes, por una vez, no discutían. La barca en la que íbamos tenía en Cádiz la sentencia de su final. Al llegar a la orilla nos desalojaron, y la trasladaron, la despiezaron, cortaron, seccionaron y volvieron a trasladar. Los pedacitos de madera acabaron en las fábricas de Madrid donde yo traté de trabajar. No lo conseguí, y fueron otros los que cristianizaron mi bosque en su papel.

Qué gracia, que por idiosincrasia de la burocracia sea el papel que ahora me piden. El papel que no tengo ni tampoco tuve, en otro país, cuando aliviaba, y no alimentaba, mis ganas de gritar. El papel que diría que soy humano, porque no vale la mano que escribe mi condición en este otro papel, en este otro maltrecho y maltratado Guardián de mi soledad.

 

2/9/2012

Hay gente que se pregunta quién es

Yo me pregunto qué soy

He leído en el periódico

Que no merezco médico

Y debe de ser por el estrés

Pero no me siento muy bien hoy

Será este humo, esta ciudad

por lo que cuesta respirar

Hay gente que se pregunta quién es

Me acusan de enfermo sin quererme sano

Yo me pregunto qué soy

Me llaman ilegal los inhumanos

.

.

.

No permitas que encuentre este diario en la sala de espera. Ayuda a que los inmigrantes en situación irregular no dejen de tener acceso a la sanidad.

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