Greenpeace se cuela en parapente en una central nuclear francesa

Ayer por la mañana, a cuatro días de la segunda vuelta de las elecciones en Francia, un activista de la ONG ecologista Greenpeace consiguió acceder a una central nuclear mediante un parapente motorizado. El activista arrojó dos botes de humo en las instalaciones de la central de Bugel –a 30 kilómetros de Lyon-, uno de ellos al techo de un reactor mientras lo sobrevolaba y el otro tras haber aterrizado.

Se trata de un acto simbólico realizado el mismo día del debate televisado entre Hollande y Sarkozy, para evidenciar en plena campaña electoral la vulnerabilidad de las instalaciones frente a posibles ataques aéreos. “Tanto la energía nuclear como la energía en general han sido temas muy poco tratados en esta campaña, con dos candidatos que niegan la realidad del riesgo nuclear”, defiende Greenpeace. “En un mundo post 11 de septiembre, este riesgo debe ser seriamente estudiado”.

En un comunicado a los medios, el director de la central aseguró que el ecologista fue detenido ocho minutos después de haber sido detectado. Según declaraciones de la policía, un segundo activista fue detenido también en el exterior de las instalaciones, bajo sospecha de haber guiado al primero en su vuelo. Y una portavoz de EDF, la empresa pública propietaria de la instalación, afirmó que la intervención de los militantes no había supuesto ningún riesgo para la central, una de las 19 instaladas en Francia en total.

En el debate de esa noche, los candidatos a la presidencia francesa apenas le dieron importancia a la acción de Greenpeace. Sólo François Hollande, que resultó ganador del debate según los sondeos, comentó que “tiene confianza en la autoridad de la seguridad nuclear”.

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